La industria de la belleza se transformó de manera drástica en la pandemia, pero aún frente a estos retos ha logrado salir victorioso. Así es como lo ha logrado.
La industria de la belleza es una de las más valoradas por millones de mujeres y hombres en el mundo, presentando hasta inicios del 2020 un crecimiento económico del 6.8% y abarcando hasta 20 categorías dentro del mercado, de acuerdo con datos de Kantar.
La consultora refiere que todas las categorías de belleza estaban en crecimiento antes de la pandemia por COVID-19, incluso, 16 de ellas iban a un ritmo más rápido que el de bienes de consumo en general, que es del 2.9%. Por ejemplo, los principales impulsores del sector y responsables de más del 50% del crecimiento total fueron los humectantes de la piel, los cuales crecieron 10.7%, y los productos de cuidado del cabello, con 8.5%.
Sin embargo, ante el confinamiento derivado como medida preventiva de contagios por SARS-CoV-2, la industria de la belleza mermó, presentando a finales de septiembre un crecimiento del valor del sector de 1.1%. Kantar recalca que este aumento registrado se debió a la demanda de gel de manos antibacterial.
La categoría que se vio mayormente afectada fue la del maquillaje, con una caída del 14.2% de sus ventas durante el noveno mes del año pasado: “A medida que cerraron restaurantes, bares y clubes nocturnos de todo el mundo, el uso de maquillaje se redujo drásticamente”, reporta.
No obstante, la industria se prepara para la época post-COVID a través de tres estrategias fundamentales: cuidado integral, comercio electrónico y la buena relación calidad-precio.
El cuidado integral se debe a la creciente preocupación de las personas por la salud y por llevar una vida más segura: “Esperan que las marcas los ayuden a sentirse y vivir mejor, no solo verse mejor. Las prioridades han pasado de solucionar problemas, como borrar arrugas, a construir una base sólida”, indica.
